Bien, ayer y anteayer estuve en Puerto López, e hice un tour a la Isla de Plata, «la Galápagos barata» (con rima y todo). Es una isla que, por poco más de 30 dólares, te hacen un tour donde te llevan, te enseñan la ballena jorobada (no confundir con la ballena jodida, que esta se mueve más por Japón), te dan una vuelta por la isla, te enseñan las alucinantes aves que hay por ahí, y luego te llevan a un arrecife de coral a bucear (incluye sándwich, bebida y fruta).

Ahí la tenéis: la ballena jorobada. La impresión que produce verla sólo es comparable a estar al pie de una secuoya. Es difícil fotografiarla (y no digamos saltando), porque ahora es cuando están empezando a llegar. Bastante que las pudimos ver.

Este pájaro tan gracioso es el piquero patas azules. Todas las especies de aves que anidan aquí, lo hacen en distintas zonas de la isla cada una. En la isla, por cierto, reina un silencio inusual, solamente roto por algún silbido de estas aves.

Aquí tenéis otra especie: el piquero enmascarado (con su cría debajo). Al igual que el anterior, anidan en el suelo, con lo que hay que ser muy cuidadoso para no espantarles. Caminar entre ellos era un poco como la escena final de «Los Pájaros», cuando salen de la casa.

Y finalmente, la especie que me hizo temblar de emoción: el albatros de las Galápagos. Hay varios tipos, y el mayor de ellos (este no), alcanza una envergadura de alas mayor incluso que la del cóndor. Aquí le veis empollando el huevo. Se turnan el macho y la hembra en turnos de hasta dos semanas, y lo ruedan constantemente para que se caliente por todas partes. Estos dos son los únicos ejemplares de la isla (en Galápagos hay más, pero todos están amenazados).

Ver el albatros me recordó a mi infancia, cuando la creatividad era más que suficiente para soñar. Así que esta entrada va por vosotros, Pe, And y José Miguel.

Ahora mismo me encuentro en «Guayaquil no hay playa, vaya, vaya», y ya empiezo a sentir que Ecuador llega a su fin. Empiezo a mirar a Perú con ganas y paciencia, que es un país enorme.

3 comentarios para “La vida ballena de sorpresas

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    Pe

    Gracias por la dedicatoria, recuerdo aquella etapa con cariño, éramos jóvenes, osados y felices. Ningún sueño era desmesurado y todo nos lo podíamos plantear.
    (Ahora proceden imágenes nuestras de aquellos años en tono sepia, con música meláncólica de fondo y una voz diciendo «Fulanito acabó trabajando de contable en una multinacional del caucho. Se casó y separó dos veces. Tiene 2 hijos, uno de cada matrimonio a los que sólo ve en Navidad y Acción de Gracias. Menganito bla bla bla…»)

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    José Miguel

    Aaaah, las nubes simétricas. ¡Bebé Fantasma for ever!

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    Eynar Oxartum

    Qué buen compendio de especies. Te veo hecho todo un Darwin. Lo de estar al pie de un secuoya no sé lo que es. Pero sí que he estado muchas veces al pie de un baniano y… caramba.

    Oye, qué gracioso, ¿dónde se venden aletas de natación para piqueros?

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