Estoy en el llamado «eje cafetero» o «triángulo del café». Así que he aprovechado para darme una vuelta por «Las Brisas», una finca de Boquía donde se elabora café artesanal.
Estoy en el llamado «eje cafetero» o «triángulo del café». Así que he aprovechado para darme una vuelta por «Las Brisas», una finca de Boquía donde se elabora café artesanal.
Anoche pude realizar un encargo para este blog: mirar a las estrellas para notar la diferencia entre el firmamento del hemisferio norte y del hemisferio sur. Y no he necesitado cruzar el ecuador para poder ver la Cruz del Sur, la Estrella Polar que indica el sur en esta parte de la Tierra.
El camino de Capurganá a Medellín implicó 2 horas y media de lancha y 11 horas de autobús por una carretera diezmada por las lluvias. Había, literalmente, montañas echadas encima del camino. Y donde no había esos derrumbamientos, había socabrones que obligaban a aminorar la marcha.
Con mi entrada a Sudamérica, comienzo una etapa nueva en este viaje. Y de momento, está habiendo similitudes entre cuando empecé y ahora. Estoy en Medellín, una ciudad tan gigantesca que verla desde las alturas me ha recordado a la visión de México DF cuando aterricé.
Hace tiempo veía el principio del viaje como la punta de un iceberg. Ahora que el tiempo y el espacio han avanzado considerablemente, siento que realmente estoy en la verdadera punta del iceberg de este viaje. Centroamérica era la punta. Sudamérica es la mole de hielo inesperada.